Conocé la historia y el mito de la Torre de Hércules

Descubrí el faro más antiguo del mundo

Custodiando la entrada a la Ría de A Coruña y con vistas a la de Ferrol, la Torre de Hércules se mantiene en pie dos mil años después de su construcción, defendiendo el podio del faro más antiguo del mundo.

La leyenda

Cuentan las historias antiguas que las tierras hoy ocupadas por Galicia estaban bajo el mandato de un rey cruel, Gerión, rey de Brigantium. Su tamaño, propio de gigantes, le valía para mantener atemorizado a su pueblo, al que exigía en tributo el pago de la mitad de sus posesiones. El pueblo, abatido por el tirano, se enteró de la hazañas de un hijo de dioses, Hércules, que arribó a la costa gallega y desafío al rey. Tras una pelea entre iguales, Hércules derrotó a Gerión, le sesgó la cabeza y la mandó enterrar. Y para que quedara constancia de su victoria, mandó construir una torre en cuya cúspide debería prender perpetuamente una llama.

Así lo cuenta en sus relatos el rey Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII. Que añadió a la hazaña la construcción de una ciudad próxima, denominada Crunia.

Aunque esta historia es la que da nombre al faro, también hay relatos que dan otro origen a la Torre de Hércules. Y de la que se cree procede el nombre de Brigantium, que recibían las tierras gallegas.

Según esta segunda historia donde hoy se levanta la Torre de Hércules había una torre dedicada a Breogán, fundador de la ciudad de Brigantia. Desde esa torre el hijo de Breogán, Ith, divisó la costa Irlandesa y procuró su conquista, partiendo con una flota a su mando. Pero la aventura se truncó y fue Mil, su hermano, quien finalmente logró la conquista de la costa irlandesa.

La historia de la Torre de Hércules más allá del mito

Sean cuales sean las leyendas que se cuentan del faro más antiguo del mundo, los datos apuntan a que la torre se construyó en siglo I, más probablemente en la segunda mitad. El afán de Julio César por conquistar las tierras de Britania dio con la riqueza de las tierras gallegas y con la conveniencia de establecer un puerto de refugio antes de atravesar las aguas del Golfo de Vizcaya, en busca de nuevas tierras para el imperio.

Los estudios arqueológicos de más reciente fecha no pueden concretar si fue realmente Julio César el que auspicia la construcción de la torre. Aunque sí establecen que se erigió en un periodo comprendido entre los emperadores Claudio y Domiciano.

De lo que sí se tiene constancia es que en época de Trajano la torre ya cumplía sus funciones de ayuda a la navegación, alertando a los marinos de la presencia de la abrupta costa. Así queda reflejado en los escritos del historiador Dión Casio, en el siglo III. Por entonces la Torre de Hércules debería tener una altura aproximada de treinta metros, dividida en tres pisos, y una hoguera avivada con leña mantendría la llama encendida durante la noche y el humo negro sería visible durante el día.

El transcurso de los siglos añadió y eliminó accesorios a la Torre de Hércules. De hecho, las excavaciones realizadas en los entornos llevan a pensar que en tiempo hubo una muralla para defender el perímetro del faro. De cuyas piedras hoy darían testimonio algunos edificios e infraestructuras de la vecina A Coruña. El deterioro se interrumpió alrededor del siglo XVI, cuando el faro toma prestigio y comienza una reforma en profundidad que lo dotará de la escalera de 234 escalones para permitir el acceso hasta la parte más alta del faro. Obra que concluye el rey Carlos III en el siglo XVIII, dotando, además, al faro de una lámpara.

Con la reforma orquestada por el rey el faro pasa de los 34 metros de la época romana a los 57 metros que tiene hoy día. Pudiéndose diferenciar tres estilos arquitectónicos: romano en la base, neoclásico en el centro y la añadida cúpula del siglo XVIII.

El faro más antiguo del mundo se mantiene erguido casi dos mil años después de su construcción. Luciendo diariamente sus cuatro destellos característicos en grupos de veinte segundos, desde el 4 de junio de 1847.

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